La vivienda bajo el mandato de Trump: cosa estrafalaria y espeluznante

La vivienda bajo el mandato de Trump:
cosa estrafalaria y espeluznante

Published: 
December 2016

Para los neoyorquinos que ven la vivienda como una cuestión crucial, la propuesta del presidente electo Donald Trump de nombrar al Dr. Ben Carson como Secretario de Vivienda y Desa-rrollo Urbano (Housing and Urban Development, HUD), hecha el 5 de diciembre, fue tanto estrafalaria como espeluznante. El Dr. Carson, neurocirujano retirado, no tiene ninguna experiencia en el campo de la vivienda y nunca ha trabajado en política pública. Tres semanas antes de que se anunciara su nombramiento, un amigo cercano dijo a The Hill que el Dr. Carson no quería asumir el cargo porque “siente que no tiene ninguna experiencia gubernamental; nunca ha estado a cargo de una agencia federal”.

El nombramiento es “desacertado, irresponsable y ronda en disparate”, declaró Jumaane Williams, presidente del Comité de Vivienda del Concejo Municipal. “La total carencia de Carson de cualquier aptitud, combinada con la hostilidad que ha expresado hacia la vivienda justa y los programas sociales no es buena señal, especialmente con los republicanos en control del Congreso y la presidencia”, dijo el alcalde Bill De Blasio a los reporteros.

Ahora el Dr. Carson estará a cargo de una agencia federal con un presupuesto anual de $47 mil millones. Subvenciona y controla buena parte de la vivienda pública del país, subvenciona y administra vales y otros programas de ayuda con alquileres para cinco millones de familias de bajos ingresos, hace cumplir las leyes de vivienda justa y ayuda a evitar que los propietarios de vivienda entren en ejecuciones hipotecarias. Carson ha llamado a los programas gubernamentales de ayuda con vivienda y en contra de la discriminación “ingeniería social” y ha dicho que crean una cultura de “dependencia”. 

 

Vivienda pública y Sección 8 

Aunque algunos de sus partida-rios han sostenido que el Dr. Carson vivió en vivienda pública durante su niñez, eso no es cierto; los defensores de la vivienda pública y los poseedores de vales de Sección 8 tienen miedo de recortes en el financiamiento de ellos. “Recortes en estos programas dejarían a familias de bajos ingresos sin techo y en la calle, hambrientas y sin el apoyo necesario en tiempos de crisis”, dice Priscilla E. March, una líder de Voces de la Comunidad Oídas (Community Voices Heard) que vive en las Lincoln Houses en Harlem. “Seguiremos luchando por la suerte de cambio correcto: financiamiento de vivienda para los de bajos ingresos, educación y las comunidades”.

La Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Nueva York (New York City Housing Authority, NYCHA) ya está en graves aprietos, con un déficit de casi $17 mil millones. Depende de subvenciones de HUD para un 40 por ciento de sus ingresos. El programa de vales de Sección 8 ha estado cerrado para nuevos solicitantes en la Ciudad de Nueva York desde mayo de 2007, con unas pequeñas excepciones. Trump mostró su actitud hacia los inquilinos de vivienda pública, que en su mayoría son gente de color urbana de bajos ingresos, con sus comentarios sobre los horrores de “barrios pobres de los centros de ciudades” durante la campaña. 

Los defensores de vivienda pública creen que es probable que el gobierno de Trump trate de privatizarla. Esto aumentaría las presiones del aburguesamiento y desplazaría a miles de personas que no tienen con qué pagar vivienda en el mercado privado. 

 

Desegregación racial y vivienda justa

Trump entró en conflicto con la Ley de Vivienda Justa federal de 1968 al principio de su trayectoria en bienes raíces. Se les acusó a él y su padre de rehusar alquilar a inquilinos negros, marcándolos para la discriminación al ponerles una “C” para “de color” en sus solicitudes para apartamentos. Después de demandar a su vez al gobierno federal y las quejas de Trump de que lo estuviera forzando a alquilar a “beneficiarios de ayuda social”, padre e hijo firmaron un decreto judicial previo acuerda de las partes en la que no hicieron ninguna admisión de culpabilidad, pero acordaron poner fin a la segregación racial en sus propiedades.  

Dr. Carson ha comparado la Ley de Vivienda Justa al “fracaso del transporte escolar obligatorio” y “lo que ves en países comunistas”. Esto deja a los defensores de inquilinos temiendo que los caseros se sentirán seguros al continuar expulsando a familias de color de vecindarios que están en proceso de aburguesamiento, aun si tienen el derecho legal a quedarse y especialmente si están vulnerables.

 

Hostigamiento de inquilinos y regulación de alquileres

Las regulaciones de alquileres en Nueva York están administradas bajo las leyes estatales, no federales, lo que quiere decir que el Dr. Carson no tiene ningún control directo sobre ellas. Sin embargo, con un secretario de HUD fanático del mercado libre y un casero en la Casa Blanca, con razón los inquilinos de alquiler regulado se sienten nerviosos. 

Tanto Trump como su yerno, Jared Kushner, han hostigado a inquilinos de alquiler regulado para desalojarlos y convertir sus apartamentos en vivienda para ricos. En una ciudad donde cada vez más vecindarios experimentan las presiones de precios en alza, ¿creará su gobierno una atmósfera en que caseros y especuladores crean que tienen rienda suelta para hostigar a inquilinos?

Los caseros ya están aprovechándose de la comunidad inmigrante en Nueva York, ya que muchos inmigrantes no hablan inglés bien, no entienden bien las leyes de los EE.UU. o temen que se les deporte si se quejan. A pesar del anuncio del alcalde de Blasio de que Nueva York será una ciudad santuario y protegerlos, la creciente retórica en contra de los inmigrantes está haciendo a muchos temer que los inmigrantes serán empujados aún más a las sombras, donde estarán más vulnerables. 

“Durante la campaña, las políticas de vivienda casi nunca fueron mencionadas, si no fuera en vagas frasecitas con gancho para describir lo difícil que es la vida para la gente negra, a quienes el presidente electo Trump siempre relacionó con ‘barrios pobres de los centros de ciudades’”, dijo el concejal Williams. “Su actitud poco seria durante la campaña hacia una cuestión tan importante, que afecta a millones, ha llegado a cerrar el círculo con este nombramiento”.

Más que nunca es hora que los inquilinos se organicen, aumen-ten su poder y se defiendan contra un gobierno que no muestra ningún interés en ellos. También es un llamado al movimiento de los derechos de inquilinos para po-nerse más interseccional en torno a clases y raza, y luchar unidos por encima de las líneas de división tradicionales.