Incendio fatal en Oakland pone de manifiesto la necesidad urgente de vivienda segura para artistas

Incendio fatal en Oakland pone de manifiesto la necesidad urgente de vivienda segura para artistas

Published: 
December 2016

BERKELEY, CA—La tragedia de la Nave Fantasma, el incendio que mató a 36 personas en una fiesta electrónica-baile-música en un almacén ocupado por artistas en Oakland el 2 de diciembre, sigue expandiéndose como ondas en un pozo. Cada día otra onda revela que otro vo-luntario en nuestra emisora de radio universitaria (KALX-FM) se encuentra entre los muertos, o que un compañero de trabajo recién hecho padre hubiera estado en la fiesta si no hubiera tenido una discusión acalorada con la madre del bebé. Negocios cercanos que habían dado la bienvenida a los almacenes de artistas como fuentes de nuevos clientes ahora están delatándolos en ruedas de prensa, mientras ciudades que toleraban espacios clandestinos ahora están tratando de cerrar la mayor cantidad de ellos posible. 

Estos convertidos espacios comerciales e industriales, aunque no sean legales como vivienda o representaciones públicas, desempeñan múltiples papeles. Proporcionan muy necesarias viviendas asequibles. Contienen galerías de arte que asumen riesgos para ta-lentos desconocidos y lugares para presentaciones de músicos, DJs y artistas de interpretación que tienen pocas más opciones. Son refugios de magia y creatividad del trajín capitalista diario de 9 a 5. 

Están en peligro permanente: De caseros sin escrúpulos que están contentos de aceptar un ínfimo alquiler hasta que un especulador de condominios les ondea millones de dólares delante de sus ojos. De compañeros de cuarto desquiciados o asistentes fuera de control en sus eventos. De vecinos fisgones que llaman a las oficinas de ejecución de códigos porque el espacio dejó que la basura se acumulara afuera demasiadas veces. Y sí, a veces están en peligro de vida o muerte, como era la Nave Fantasma. 

El problema es que todos estos peligros pueden resultar en el desalojo: otra comunidad de artistas destruida, abandonada a la búsqueda de algún lugar en el mercado de alquileres, por mucho demasiado caro, del Área de la Bahia de San Francisco, algún lugar que les permita vivir y trabajar y ser parte de una comunidad. Usualmente encontrar tal lugar es imposible, y la ciudad pierde otro pedazo de su alma, pierde más de su energía creativa. 

Los inspectores de código y jefes de bomberos no tienen la culpa. Su trabajo es asegurar que los espacios estén seguros físicamente. El problema es que una inspección que encuentra un problema de seguridad y trabajos sin permisos invariablemente resulta en el des-alojo en masa de los residentes. Los caseros de tales unidades ilegales generalmente deciden no mejorar espacios de negocios para que cumplan con los estándares más altos que los códigos de residencias exigen, y mucho menos trabajar con los residentes para legalizar sus unidades. En su ma-yoría, los residentes son artistas marginados que no tienen los recursos económicos para pagar reparaciones o permisos; y, ya que el espacio no les pertenece, no tendrían ninguna garantía de poder quedarse después de que se terminara el trabajo. Los departamentos de construcción municipales y de bomberos actúan aisladamente, sin hacer uso de otros recursos gubernamentales. Esto tiene que cambiar.

Soy presidente de la Junta de Alquileres de Berkeley, y acabamos de elegir a un nuevo alcalde, Jesse Arreguin, que está muy consciente de estas cuestiones. Estamos estudiando la Ley de Desvanes de la Ciudad de Nueva York como punto de partida. Esa ley, promulgada en 1982 y ampliada para cubrir más de la ciudad en 2010, establece procedimientos para llevar los espacios comerciales e industriales ilegalmente ocupados hasta el nivel de los estándares de códigos de seguridad necesarios para las personas que viven en ellos, y para facilitar que los actuales residentes puedan quedarse.

Estoy trabajando con el alcalde Arreguin para aprobar una ley de emergencia que daría el derecho a regresar a residentes de espacios almacén-vivienda-de trabajo que no cumplen con los códigos contra incendios aquí en Berkeley. Yo y otros esperamos ayudar a que eso se difunda a San Francisco, Oakland y las cercanas ciudades de la Bahia Este Emeryville, Richmond y San Leandro. 

También necesitamos algún tipo de amnistía para las unidades de vivienda sin permisos en tales espacios. En Berkeley, acabamos de hacer algo similar con “unidades de suegros”, apartamentos y cabañas que se han construido en áreas zonificadas para casas de una sola familia, para ponerlos bajo protecciones de alquileres y ejecución de códigos. Esto también aumentó nuestra reserva oficial de vivienda de alquiler, algo muy importante. 

Con este esfuerzo de doble enfoque, una visita del inspector de código o el jefe de bomberos no será sentencia de muerte para espacios creativos. Estos espacios pueden ser mejorados y legalizados, y nuestras comunidades creativas pueden seguir viviendo aquí.

 No me malinterpretes. Hay más almacenes de lo que pensarías que sí tienen aspersores contra incendios y extintores de incendios, y que están diseñados para conformarse a los códigos contra incendios y de construcción. La Nave Fantasma, aunque tenía extintores de incendios que funcionaban, claramente no estaba a la altura de los códigos y no era un lugar seguro donde las personas podían vivir o reunirse. Es uno de sobra.

Nuestra comunidad está dolida como nunca antes, y por lo general hemos respondido como la gente resistente y decidida que podemos ser. En medio de nuestras lágrimas y dolor estamos organizando fondos de socorro, reuniendo expertos en seguridad de edificios y trabajando en medidas para proteger legalmente las docenas de escenas que espacios clandestinos como la Nave Fantasma sirven. 

 

Jesse Townley es presidente de la Junta de Alquiler de Berkeley, director general de Alternative Tentacles Records y roquero-punk desde hace 30 años.