Tom DeMott

Tom DeMott, organizador en Harlem, fallece a la edad de 66 años

 

Published: 
December 2018

Tom DeMott, organizador de inquilinos por muchos años en West Harlem y Morningside Heights, falleció súbitamente el 23 de octubre, en medio de la lucha contra un aumento del alquiler por mejoras importantes de capital en su edificio. Tenía 66 años.

“Era humilde en cuanto a su propio papel en la resistencia de Harlem al aburguesamiento”, escribió su hermano Benj en un tributo en el boletín electrónico FirstOfTheMonth. “Sin embargo, por si sirve de algo, el grupo de inquilinos que Tom ayudó a establecer ciertamente pertenece a la gran narrativa de alguien. Hace tiempo, después de pasar años luchando contra una serie de propietarios (ayudados por aspirantes a cooperativas) con ganas de suprimir huelgas de alquiler en tres edificios, la ‘Alianza de Inquilinos’ (Tenants’ Alliance) ganó uno de los más grandes acuerdos jamás pagados por un casero a inquilinos en el Estado de Nueva York”.

“Tom me dio algunos de los mejores consejos que recibí durante nuestra lucha contra el Seminario Teológico Judío (Jewish Theological Seminary)”, dijo la activista por muchos años de Met Council Vajra Kilgour, cuyo edificio en el vecindario combatió un intento de desalojo masivo de más de 20 familias; lo llamó un “organizador de inquilinos heroico”. “Colaboré estrechamente con Tom cuando volví a participar en la batalla contra Columbia por la expansión en Manhattanville”, añadió Kenny Schaeffer. “Tom era un verdadero luchador”, dijo Michael McKee. 

DeMott, quien vivió por décadas en el vecindario entre la Universidad de Columbia y Harlem, llegó a la mayoría de edad en su contracultura intelectual-política, “un vecindario que se convirtió en una innegable comunidad gracias a su voluntad indispensable”, dijo su hermano. 

DeMott se ganó la vida trabajando en la Oficina de Correos en la Calle 125 durante 30 años. Músico aficionado serio, “se perdió en la música afroamericana” desde el momento en que oyó a los Rolling Stones interpretarla a principios de los 60, escribió su hermano, y llamó a su hijo James por James Brown y a su hija Billie por Billie Holiday. 

Se acercó a la política con toque de poeta y un sólido sentido práctico. “West Harlem enfrentando invasiones universitarias… desaparecido el dominó y desaparecido desde hace mucho James Brown a todo volumen… y mira estos condominios con el nombre de Trump puesto en ellos mirando por encima el rio Hudson por la noche, cinco de ellos con sus apartamentos en oscuridad porque son inversiones globales… no vivienda, no vivienda”, escribió en junio.

“Hostigamiento por parte del casero, sí”, dijo a sus vecinos en mayo. “Yo por cierto tengo mucha más gente consultándome sobre las condiciones de sus apartamentos, y sus renovaciones del contrato –el esmero necesario para llenarlos correctamente, tan básico como es. Más tonterías en cuanto a los depósitos de seguridad también, y contratos devueltos por todos los formularios adicionales que tienen que ser firmados (finalmente son en su mayoría formularios que informan a los inquilinos y los protegen, pero no todos y hay que tener cuidado con los trucos del alquiler preferencial)”.

“La muerte absurda de mi hermano Tom hizo a todos los que habían andado con él preguntarse acerca de los costos personales de la política profunda”, escribió su hermano. Pero añadió, “Tom trató de asegurarse de que su familia cercana no sufriera por su vida extenuante. Su esposa, Maria, era su camarada. No había nada llamado trabajo de mujer en el hogar de Tom y Maria. Él lavaba la ropa y hacía la mayoría de la preparación de comida”.

“El ‘obstáculo’ para que cualquier persona sea un ‘líder competente’”, escribió DeMott en junio, “es que a casi todos nosotros se nos obliga a sentirnos perdedores y sentirlo todos los días, en parte por la historia de bienes raíces que hemos vivido y sentimos diariamente en nuestros hogares y vecindarios, mirando a los débiles y preciosos caer.”