IDC arrasada

IDC arrasada

Seis de los ocho demócratas renegados del Senado

estatal derrotados en las elecciones primarias 

Published: 
October 2018

Traducido por Lightning Translations 

La multitud en la Bronx Ale House estalló en aplausos y gritos. Algunos bailaban o saltaban, aunque el bar estaba tan lleno que eso bien hubiera podido lesionar a alguien. Todos los ojos estaban enfocados en una de varias pantallas de televisión, algunas sintonizadas a New York 1, otras a Bronx News 12. 

Cuando se declaró quién era la vencedora en la elección primaria para el distrito 34 del Senado estatal, la reacción fue ensordecedora. Alessandra Biaggi había ganado sorprendentemente el escaño de Bronx-Westchester al titular Jeff Klein, al ganar con el 55 por ciento de la votación. 

Klein fue el fundador de la Conferencia Demócrata Independiente (Independent Democratic Conference, IDC), un grupo de senadores renegados que hicieron un arreglo para repartirse el poder con los republicanos, lo que permitió a éstos mantener el control sobre la cámara, incluso durante los dos años (2013-2014) cuando los demócratas tuvieron una mayoría de 33 a 30. Se atribuyeron el crédito de algunas medidas progresistas a medias y cosas que una mayoría demócrata hubiera aprobado de todos modos, pero su maniobra fue directamente responsable de eliminar muchos proyectos de ley progresistas, incluida toda legislación para fortalecer las protecciones de inquilinos y frenar la pérdida de viviendas reguladas o de otra manera asequibles. 

Los republicanos les dieron todos los bienes controlados por la mayoría: despachos más grandes, personal adicional, presidencias de comités y fondos discrecionales adicionales para regalar en sus distritos. Klein y sus compinches se salieron con la suya por un rato, porque la mayoría de los votantes no estaban poniéndoles atención. La elección de Donald Trump cambió eso. Electores nuevamente despertados empezaron a pedirles cuentas. Cuando el último reclutado de la IDC, Jose Peralta de Queens, anunció su deserción a principios de 2017, sus constituyentes estallaron en ira. 

Entonces, después de aseverar durante años que no podía forzar a los demócratas a unirse, el gobernador Andrew Cuomo anunció en abril que Klein había acordado disolver la IDC y convertirse en adjunto del líder demócrata del Senado Andrea Stewart-Cousins (Westchester). Pero la ira contra la IDC se volvió en realidad más fuerte, conduciendo a su derrota colectiva en las elecciones primarias del 13 de septiembre. 

Además de la derrota de Klein por parte de Biaggi, el antiguo concejal municipal Robert Jackson ganó a Marisol Alcantara en el norte de Manhattan. En Queens, el antiguo controlador municipal John Liu ganó a Tony Avella y Jessica Ramos ganó con creces a Peralta. Zellnor Myrie ganó a Jesse Hamilton en Brooklyn y Rachel May ganó a David Valesky en Syracuse. Sólo dos miembros de la IDC, Diane Savino de Staten Island y David Carlucci del condado de Rockland, sobrevivieron las elecciones primarias. 

Es virtualmente garantizado que los ganadores en la Ciudad de Nueva York ganen en las elecciones generales del 6 de noviembre. El distrito de Syracuse es menos confiablemente demócrata, y al cierre de esta edición, había cierta especulación de que Valesky, que todavía no había admitido su derrota, podría postularse en la línea del Partido de la Independencia en noviembre. Esto podría dividir la votación, permitiendo que la republicana Janet Burman gane. 

Los ocho aspirantes basaron sus campañas en programas abiertamente progresistas, incluida la adopción del programa del movimiento de los inquilinos. Los inquilinos desempeñaron un gran papel en sus campañas, tocando de puerta en puerta, haciendo llamadas telefónicas y haciendo el trabajo de alentar el voto. TenantsPAC reclutó voluntarios y dio en total $11,000 a cuatro de los aspirantes en contra de la IDC. Esto fue eclipsado por las enormes cantidades de dinero inyectadas por la industria de bienes raíces en el intento de proteger a los titulares de la IDC. Sin embargo, como dijo Alessandra Biaggi en la celebración de su victoria: “Si esto no comprueba que la moneda política es el pueblo por encima del dinero, no sé qué lo haría”. 

Se estima que Klein gastó al menos $2 millones. Un votante del Bronx dijo que, al volver de una semana de vacaciones, había ocho piezas de propaganda de Klein en su buzón de correos. 

Otro cambio significativo sucedió en el distrito del norte de Brooklyn representado durante muchos años por Martin Malavé Dilan. Un favorito de la industria de bienes raíces, Dilan fue derrotado decisivamente por Julia Salazar, un miembro de los Socialistas Demócratas de América (Democratic Socialists of America). 

En el distrito de Brooklyn “súper judío” que incluye Borough Park, Ditmas Park y Midwood, Simcha Felder, un demócrata que se ha unido a los republicanos desde su elección en 2012, resistió fácilmente la oposición del abogado Blake Morris, la primera vez que tuvo contrincante en una elección primaria. Algunos han exigido que Felder sea expulsado del Partido Demócrata. 

Lo que significa 

Hay dos contextos de más envergadura aquí. Primero, con la eliminación de la IDC y su sustitución con firmes defensores de los inquilinos, en el próximo año la conferencia demócrata del Senado estará aún más comprometida con aprobar fuertes protecciones para los inquilinos. El gobernador Cuomo, que nunca fue defensor de los inquilinos, encontrará difícil distanciarse de promesas que hizo durante su campaña para defenderse de su adversaria progresista Cynthia Nixon. Esto incluye su promesa de apoyar la revocación del descontrol de viviendas disponibles, posición que había rehusado adoptar durante los ocho años que ha estado en funciones. Y no tendrá a su aliado Jeff Klein para ayudarle a frenar las cosas en el Senado. El panorama ha cambiado. 

Segundo, los inquilinos no pueden descansar en sus laureles, sino que tienen que trabajar durante las siete semanas que quedan antes de las elecciones generales del 6 de noviembre para pasar más escaños de los republicanos al control de los demócratas. Los demócratas ahora tienen una mayoría de 32 a 31, pero la deserción de Felder da a los republicanos el voto 32 que necesitan para aprobar o eliminar legislación. 

Hay varias posibilidades de ganar más escaños, la mayoría en Long Island o en el Valle de Hudson. Ganar un solo escaño daría el control a los demócratas, pero si pueden regresar a Albany en enero con 36 o 37 escaños, eso haría la vida más fácil tanto para ellos como para los inquilinos. Los grupos de presión de la industria de bienes raíces estarán cortejando con dinero a los demócratas nuevamente elegidos, especialmente los del norte del estado. 

El hecho de que seis de los ocho miembros de la IDC perdieron en la misma noche es una gran victoria, y los inquilinos pueden atribuirse algo del crédito con orgullo. Como dijo Cynthia Nixon en su discurso de admisión de derrota: “La ola azul es real, y no solamente viene por los republicanos –viene por los demócratas que se comportan como ellos”. 

Gobernador y Subgobernador 

Aunque no ganaron, los inquilinos deben dar muchas gracias a Cynthia Nixon y Jumaane Williams por haberse opuesto a Andrew Cuomo y su sierva sumisa Kathy Hochul. De alguna manera, Nixon era el mejor gobernador que los inquilinos jamás han tenido. Su oposición forzó a Cuomo a moverse a la izquierda en torno de muchas cuestiones, incluidos los alquileres. Si no hubiera pensado que ella era una fuerte oponente, no habría gastado $25 millones de sus $32 millones en fondos de campaña para llenar los medios de comunicación con publicidad. 

Cuando se tengan que renovar las leyes estatales de alquileres y cooperativas el 15 de junio, será más difícil para Cuomo dar resultados que hagan felices a sus donantes en la industria de bienes raíces. En 2011 y 2015, el gobernador negoció nimias mejoras en las regulaciones de alquileres mientras dejó intactos todos los vacíos legales que permitieron a los caseros aumentar alquileres. En ambas ocasiones, emitió aseveraciones ridículas de que fueron grandes victorias para los inquilinos. 

Cuomo también se ganó mucha cobertura mediática negativa en la última semana de la campaña. El fin de semana antes de las elecciones primarias, el Partido Demócrata que él controla envió a votantes judíos propaganda que falsamente acusaba a Nixon de antisemitismo. Este tiro le salió por la culata, provocando duras críticas del New York Times y el líder del sindicato de maestros Randi Weingarten, cuya esposa es la rabina de la sinagoga donde asiste la familia de Nixon. Cuomo negó cualquier responsabilidad y rehusó pedir disculpas. Además, después de su “gran inauguración” del nuevo puente sobre el Rio Hudson, los ingenieros lo cerraron por razones de seguridad, y salió a la luz que subordinados de Cuomo habían ofrecido incentivos a los contratistas para poder inaugurar el proyecto a tiempo para una “oportunidad de foto” antes de las elecciones primarias. 

A pesar de perder ante Hochul, Jumaane Williams hizo un argumento creíble de que el subgobernador no debe ser nada más un actor secundario, sino un defensor independiente de los pobladores del estado, dispuesto a oponerse al gobernador y exigir que éste rinda cuentas. 

Fiscal General 

La contienda más complicada en la votación primaria del 13 de septiembre fue para el cargo de Fiscal General, puesto vacante desde mayo, cuando Eric Schneiderman dimitió horas después de la publicación de un artículo en la revista New Yorker sobre los abusos que cometió con una serie de novias. Compitieron cuatro candidatos: la Defensora Pública de la Ciudad de Nueva York Letitia “Tish” James, el Representante Sean Patrick Maloney del sur del Valle de Hudson, la abogada de Buffalo Leecia Eve y la profesora de la Escuela de Derecho de Fordham Zephyr Teachout, quien se había opuesto valientemente a Cuomo en las elecciones primarias de 2014. 

James, inmediatamente identificada como la clara favorita, hizo un trato con Cuomo para ganar su apoyo y su ayuda con la recaudación de fondos. El gobernador, enfurecido porque el Partido de Familias Trabajadoras (Working Families Party, WFP) había endosado a Nixon, amenazó con no apoyarla si ella aceptaba su línea en la votación, y a pesar de haber sido elegida al Concejo Municipal en 2003 como candidata del WFP, James estuvo de acuerdo. Eso resultó un grave error de cálculo. Hace seis meses, pocos hubieran cuestionado su buena fe como progresista, pero aceptar el trato dio a James el aura de una demócrata presa del establecimiento empresarial. Luego llegó el dinero para la campaña de todos los donantes de mala fama de Cuomo, incluidos los caseros. 

Maloney, quien votó a favor de debilitar los controles en la Ley Dodd-Frank sobre las instituciones financieras y fue el único demócrata de Nueva York que votó en contra de Obamacare, recibió mucho más dinero de los caseros. Los grupos de presión de la industria de bienes raíces también pagaron un ataque contra Teachout. 

Finalmente, James ganó, Teachout quedó en segundo lugar, Maloney en tercero y Eve por mucho en cuarto. Si James gana al republicano Keith Wofford en noviembre, será la primera mujer elegida como Fiscal General y la primera afroamericana que habrá ganado un cargo estatal. 

Ahora Tish James tiene que demostrar que no es títere de Andrew Cuomo. Esperemos que lo haga. 

Michael McKee es tesorero del Comité de Acción Política de los Inquilinos (Tenants Political Action Committee, TenantsPAC) y miembro de la junta directiva de Met Council on Housing